
Diego Fermín de Vergara
Arzobispo de Bogotá 19
Retrato y escudo arzobispal. El retrato en óleo sobre tela, Atribuido a Ricardo Acevedo Bernal a finales del Siglo XIX, forma parte del patrimonio artístico de la Arquidiócesis de Bogotá que se conserva en los espacios históricos de la Catedral Primada de Colombia y la Capilla del Sagrario. El escudo arzobispal corresponde a una reconstrucción heráldica digital realizada en 2026 por la Oficina Arquidiocesana de Gestión y Patrimonio Documental a partir de las fuentes primarias conservadas en el Libro Becerro de la Catedral Primada de Colombia. Para su elaboración se tomaron como base los dibujos ejecutados entre las décadas de 1940 y 1960 por Bernardo Sanz de Santamaría, Canónigo Honorario de la Basílica Primada, desarrollados a partir de las investigaciones históricas de José Restrepo Posada y las directrices impartidas por el Arzobispo Bernardo Herrera Restrepo para la recopilación y preservación de la memoria heráldica de los Arzobispos de Bogotá.
Fray Diego Fermín de Vergara nació en San Martín de Valongo (Galicia) en 1675. Ingresó en la Orden de San Agustín, donde desempeñó importantes cargos académicos y religiosos, destacándose por su formación teológica y su caridad hacia los pobres. Además, contribuyó generosamente al desarrollo de su pueblo natal, financiando la construcción de una iglesia, una casa cural y una escuela.
En 1732 fue nombrado obispo de Popayán. Durante su gobierno enfrentó el devastador terremoto de 1736, que destruyó numerosas iglesias de la diócesis. A pesar de encontrarse enfermo, organizó procesiones, promovió misiones religiosas y emprendió una extensa visita pastoral por regiones difíciles como Chocó, Citará, Antioquia y otras zonas apartadas. Allí impulsó la construcción y reparación de templos, reorganizó parroquias, fundó nuevos curatos, protegió a las comunidades indígenas, combatió abusos administrativos y promovió la evangelización y la disciplina eclesiástica.
Su labor pastoral se caracterizó por una intensa actividad misionera, la defensa de los indígenas, la ayuda a los pobres y enfermos, la promoción de cofradías religiosas y la formación moral del clero. También trabajó para erradicar prácticas consideradas contrarias a la fe, como la idolatría y las supersticiones.
En 1740 fue nombrado arzobispo de Santafé de Bogotá. Tomó posesión oficialmente en 1742, después de un periodo de transición administrado por el doctor Nicolás Javier de Barasorda. Durante su breve pontificado impulsó ayudas para Cartagena, afectada por conflictos militares, promovió celebraciones religiosas y acompañó espiritualmente a la población en momentos difíciles.
Su gobierno coincidió con una época de graves calamidades. Entre 1743 y 1744 Santafé sufrió fuertes terremotos, réplicas continuas, epidemias y gran temor entre la población. Ante estas circunstancias, Vergara organizó procesiones, rogativas y declaró nuevamente fiesta de precepto la celebración de San Francisco de Borja, considerado protector de la ciudad contra los terremotos.
A pesar de su delicado estado de salud, continuó ejerciendo sus funciones pastorales. En noviembre de 1743 otorgó su testamento y siguió promoviendo obras religiosas y de caridad. Entre los acontecimientos destacados de su pontificado figura el establecimiento de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús en 1743, una de las primeras manifestaciones de esta devoción en Santafé.
La epidemia que azotó la ciudad terminó afectándolo personalmente. Falleció el 7 de febrero de 1744 y fue sepultado en el convento de San Agustín. Su pontificado duró menos de tres años, pero dejó una profunda huella por su celo pastoral, su espíritu misionero, su compromiso con los más necesitados y su liderazgo en medio de desastres naturales y crisis sanitarias.
Aspectos más destacados de su obra: Financió obras religiosas y educativas en su pueblo natal de Galicia. Reconstruyó iglesias y reorganizó la diócesis de Popayán tras el terremoto de 1736. Realizó extensas visitas pastorales en regiones remotas y peligrosas. Defendió a los indígenas y promovió la creación de nuevos curatos y poblados. Impulsó la formación del clero y la disciplina eclesiástica. Fue arzobispo de Santafé entre 1741 y 1744. Lideró la respuesta religiosa ante terremotos, epidemias y amenazas militares. Favoreció la difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Murió en 1744 durante una epidemia que afectó gravemente a la ciudad.
En conjunto, Diego Fermín de Vergara fue recordado como un prelado enérgico, misionero, caritativo y reformador, cuya acción pastoral se destacó tanto en Popayán como en Santafé de Bogotá
Resumen elaborado por la Oficina de Gestión y Patrimonio Documental Arquidiocesano, basado en el libro de Restrepo Posada, J. (1961). Arquidiócesis de Bogotá: datos biográficos de sus prelados (Tomo I: 1564-1819). Bogotá: Editorial Lumen Christi.
- Agregación de Clérigos al Pueblo de los Betoyes en Misión de la Compañía de Jesús (1742)
- Sustracción de Cuaderno de Inventarios en la Secretaría de la Gobernación de la Real Audiencia (1742).
- Disposición de Propiedades de Pedro Rozo, Albacea testamentario (1743).
- Curato de Don Antonio Ignacio Daniel de la Trinidad (1744).

