GESTIÓN Y PATRIMONIO DOCUMENTAL
  • Patrimonio documental
    • ARZOBISPADOS
    • Gestión Documental
  • Servicios
    • PARTIDAS SACRAMENTALES >
      • Pasos Solicitud Partidas
      • Parroquias libros Sacramentales
    • SENTENCIAS TRIBUNAL
  • PUBLICACIONES HISTÓRICAS
    • REVISTA LA IGLESIA
Picture
Arzobispado de Santafé en Nuevo Reino de Granada ​12 agosto 1596 -  19 noviembre 1607
(c. 1546 – 12 de enero de 1622)

Entre los prelados que marcaron los primeros siglos de la Iglesia en el Nuevo Reino de Granada, Don Bartolomé Lobo Guerrero ocupa un lugar sobresaliente. Hombre de vasta formación jurídica, administrador hábil y pastor de fuerte carácter, su gobierno representó una etapa decisiva en la consolidación institucional de la Arquidiócesis de Santafé. Muchas de las estructuras educativas, disciplinarias y litúrgicas que dieron estabilidad a la Iglesia neogranadina encontraron en él a uno de sus principales promotores.

Nació en Ronda, en el Reino de Granada, hacia 1546, hijo de Don Francisco Alonso Lobo Guerrero y Doña Catalina de Góngora y Besa. Realizó sus primeros estudios en la Universidad de Osma y posteriormente en Salamanca. Completó su formación en Sevilla, en el prestigioso Colegio de Santa María de Jesús, conocido como Colegio de Maese Rodrigo, donde cursó Filosofía y Derecho Canónico. Alcanzó el doctorado en esta disciplina y llegó a desempeñarse como catedrático de Prima y Vísperas de Cánones, destacándose por su erudición y capacidad intelectual.

Su carrera eclesiástica se desarrolló inicialmente en el ámbito del Santo Oficio. Fue nombrado Fiscal de la Inquisición de México el 19 de diciembre de 1580 y posteriormente Inquisidor el 8 de mayo de 1593. Durante estos años adquirió una amplia experiencia en asuntos de gobierno y administración, lo que contribuyó a que la Corona fijara su atención en él para ocupar una de las sedes más importantes de América.

Fue presentado para la Arquidiócesis de Santafé el 5 de mayo de 1596 y nombrado por el rey pocos días después. Las bulas pontificias fueron expedidas el 12 de agosto de 1596 y las ejecutoriales el 30 de octubre del mismo año. Recibió la consagración episcopal en México durante 1597 y, siguiendo la costumbre de la época, delegó la toma de posesión en el deán Lope Clavijo mientras preparaba su viaje hacia el Nuevo Reino.

La travesía resultó larga y accidentada. Embarcado en Veracruz el 30 de abril de 1598, sufrió persecuciones de corsarios ingleses, tempestades y prolongadas demoras en el Caribe. Llegó a Cartagena en octubre y emprendió luego el viaje hacia el interior del Reino. Finalmente hizo su entrada en Santafé el 25 de marzo de 1599, iniciando un gobierno que habría de dejar profundas huellas en la historia religiosa y cultural de la ciudad.

Uno de sus mayores aportes fue el decidido apoyo a la labor educativa de la Compañía de Jesús. Los jesuitas que llegaron con él obtuvieron las autorizaciones necesarias para establecerse en Santafé y fundaron en 1604 el célebre Colegio de la Compañía. Convencido de la importancia de la formación intelectual y moral de la juventud, el arzobispo contribuyó al sostenimiento de la institución con una renta anual de quinientos pesos. Aquella casa de estudios se convirtió rápidamente en uno de los principales centros de enseñanza del Nuevo Reino y desempeñó un papel fundamental en la formación de generaciones de dirigentes civiles y eclesiásticos.

Su preocupación por la educación se manifestó también en la reorganización del Seminario Conciliar. Consciente de la necesidad de contar con un clero bien preparado, adquirió una amplia residencia cercana al Colegio de la Compañía y fundó allí el Seminario de San Bartolomé. Inspirado en las disposiciones del Concilio de Trento, dotó a la institución de estatutos propios y confió su dirección a los jesuitas. Gracias a esta iniciativa se fortaleció la formación doctrinal, espiritual y disciplinaria del clero secular, asegurando una preparación más sólida para los futuros sacerdotes de la Arquidiócesis.

Otro de los campos en los que desplegó una actividad extraordinaria fue el de la liturgia y el culto catedralicio. Lobo Guerrero consideraba que la dignidad de las ceremonias religiosas constituía un medio privilegiado para educar en la fe y fortalecer la vida espiritual del pueblo. Gestionó el nombramiento de nuevos prebendados para el servicio coral, creó cargos de cantores y acólitos, y promovió la organización estable de los oficios litúrgicos.

A él se debe también la magnífica sillería coral de la Catedral, ejecutada por el escultor Luis Márquez, así como la elaboración de los grandes libros corales utilizados en el canto del Oficio Divino y de la Misa. Estos volúmenes, realizados en pergamino e ilustrados con delicadas miniaturas, constituyen hoy uno de los conjuntos documentales más valiosos conservados por la Iglesia colombiana. Su empeño por embellecer el culto refleja la influencia de la tradición catedralicia española y el deseo de otorgar a la sede metropolitana una dignidad acorde con su importancia.

La obra más trascendental de su gobierno en el ámbito jurídico y pastoral fue la celebración del Segundo Sínodo Arquidiocesano, reunido entre el 21 de agosto y el 3 de septiembre de 1606. Las constituciones sinodales regularon aspectos esenciales de la vida religiosa del Reino: la enseñanza de la doctrina cristiana, la administración de los sacramentos, la disciplina del clero, la organización de las parroquias y la evangelización de los indígenas. Particular atención se concedió al conocimiento de la lengua chibcha por parte de los sacerdotes, considerada indispensable para una acción pastoral efectiva entre los naturales.

Durante su pontificado se desarrolló además un notable movimiento de renovación espiritual conocido como las Recolecciones, orientado a fomentar una vida religiosa más austera y contemplativa. Franciscanos, dominicos y agustinos establecieron casas destinadas a una observancia más rigurosa. Asimismo, el arzobispo promovió la fundación del Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Santafé, cuya primera religiosa fue Doña Elvira de Padilla, quien tomó el hábito el 10 de agosto de 1606.

Su personalidad firme y enérgica lo llevó a sostener frecuentes controversias con algunos miembros de la Real Audiencia. Defensor decidido de la jurisdicción eclesiástica, no dudó en enfrentar a las autoridades civiles cuando consideró amenazados los derechos de la Iglesia. Estas disputas generaron momentos de gran tensión política, aunque los testimonios posteriores muestran que muchas de las acusaciones dirigidas contra él respondían más a rivalidades personales que a faltas reales de su gobierno.

El prestigio alcanzado en Santafé motivó que la Corona lo promoviera a la Arquidiócesis de Lima. Las bulas de traslado fueron expedidas el 19 de noviembre de 1607, aunque no abandonó el Nuevo Reino sino hasta el 8 de enero de 1609. Su paso por Santafé había dejado una Iglesia más organizada, instituciones educativas sólidas, una disciplina eclesiástica fortalecida y una Catedral enriquecida tanto en lo material como en lo litúrgico.
​

En Lima continuó desarrollando una intensa actividad pastoral y administrativa hasta su muerte, ocurrida el 12 de enero de 1622. Sin embargo, su memoria permanece especialmente vinculada a Santafé, donde impulsó algunas de las obras más importantes de la Iglesia colonial. La fundación del Seminario de San Bartolomé, el fortalecimiento del Colegio de la Compañía, la celebración del Segundo Sínodo Arquidiocesano y la organización definitiva del culto catedralicio bastan para situarlo entre los grandes constructores de la Iglesia neogranadina. Su gobierno dio forma a instituciones que perdurarían durante siglos y contribuyó decisivamente al desarrollo religioso, educativo y cultural de la ciudad.
Resumen elaborado por la Oficina de Gestión y Patrimonio Documental Arquidiocesano, basado en el libro de Restrepo Posada, J. (1961). Arquidiócesis de Bogotá: datos biográficos de sus prelados (Tomo I: 1564-1819). Bogotá: Editorial Lumen Christi.
Picture
Volver a Arzobispos de Bogotá
Picture
Enlaces
>   CORREO
>   NOTIFICACIONES JUDICIALES
>   EL CATOLICISMO
>   DIÓCESIS URBANAS
>   PERSONAS JURÍDICAS
>   CONFERENCIA EPISCOPAL  DE COLOMBIA
>   CELAM
>   EL VATICANO
>   TÉRMINOS Y CONDICIONES
>   POLÍTICA DE TRATAMIENTO DE DATOS
​
Información de Contacto
>     Conmutador (57) 601 350 55 11 Ext. 1414
@   [email protected]
>    Carrera 7 No. 10- 20
>    Bogotá, Colombia
  • Patrimonio documental
    • ARZOBISPADOS
    • Gestión Documental
  • Servicios
    • PARTIDAS SACRAMENTALES >
      • Pasos Solicitud Partidas
      • Parroquias libros Sacramentales
    • SENTENCIAS TRIBUNAL
  • PUBLICACIONES HISTÓRICAS
    • REVISTA LA IGLESIA